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BIENVENID@S

Afortunado soy de que algun@s presten atención, a este humilde bohemio y soñador que divaga entre sentimientos pensados

miércoles, 13 de marzo de 2013

Prólogo y Parte del Capítulo 1, Novela ¿Qué prefieres, verme desnuda o tomarnos un café?


A toda mi familia, sin la cual me encontraría desahuciado de esta vida, en especial a Rubén... 
ya que representa el porvenir, que espero lo tenga mejor que el mío.




  
PRÓLOGO

Desde hace años tengo la idea de escribir algún libro, porque tengo la sensación de que las realidades que vivo, mis experiencias, quizás pudieran llegar a superar la ficción de un relato o novela. A veces la realidad es tan cruel o surrealista, que me da la sensación de ser el protagonista de alguna de esas series de televisión, con una trama y unos desenlaces dignos del mejor de los escritores.

En el año 2003 fue cuando conocí la existencia del autor Jorge Bucay, precisamente en su país de origen, Argentina. Allí viví experiencias, adquirí una serie de conocimientos sobre la vida, que hoy en día me están sirviendo para superar los obstáculos e incluso para aceptar la vida que me está tocando vivir en estos momentos.

Hoy en día, recién empezado 2013, la gente de mi edad estamos viviendo una etapa difícil en España, somos personas que nos hemos preparado ya sea en carreras o profesiones debido a que en el pasado era muy importante una preparación para poder buscarse la vida, ahora siendo adulto parece que aquella doctrina está fallando, y es que la crisis global se está interponiendo entre las ilusiones y objetivos de la gente como yo. Precisamente, en este libro quiero reflejar prácticamente mi vida actual, pero con la sensación de que aun teniendo dificultades, hay que mantener una mentalidad positiva, porque de no ser así, de no tener ilusiones o esperanzas, de no creer en que un mañana mejor es posible, la vida en sí no tendría sentido. Seguro que si cada individuo, se pone a analizar profundamente su alrededor, siempre encontrará algo bueno por lo que merece la pena seguir adelante e ilusionarse por un mañana mejor.

Los libros de Bucay, me han enseñado a aceptar mi presente sin renunciar a la ilusión de un futuro.

En este libro quiero transmitir a las mujeres que lo lean, al menos eso espero, que los hombres no somos muy distintos a ellas, en cuanto a miedos, esperanzas, deseos… además de derechos, por supuesto, y que eso no deben tampoco olvidarlo ellas. Lo mismo que todas las mujeres no son iguales, todos los hombres tampoco.
A día de hoy, con mis fracasos en el amor… aun sigo teniendo “Esperanza” de algún día encontrar mi “Naranja Entera” y con ella, tener “Naranjitos” y madurar juntos… hasta que nos toque caernos, del árbol de la vida.
Espero sinceramente, que las personas que cuando lean este libro, si se sienten identificadas, precisamente porque son historias reales con personajes distintos, no se enfaden y lleguen al corazón del sentido con el que lo escribí, que no es más que transmitir lo que viví por si modestamente, le sirve a alguien.






CAPITULO 1

TODO COMIENZO REQUIERE UN FINAL ANTERIOR

 En la ciudad de Granada, durante el verano, se ha convertido en costumbre los golpes de calor y lamentablemente en ocasiones traen desenlaces como este.
Pepe era una persona increíble, un vecino ejemplar de esos que al cruzarse por la calle te alegraba el día con su notable buen humor. Chocaba estar despidiéndose en la Iglesia en su funeral, no era algo que nadie esperaba puesto que era relativamente una persona joven aún, 57 años de edad.

Ahí se encontraba David, junto a su familia, dando apoyo a Sandra por la pérdida de su padre, y a su familia, en ese duro trance de despedir Pepe.
David, conmocionado por el suceso, no paraba de pensar en el acontecimiento que iba a vivir tras el término del funeral, y es que había quedado con su chica en una cita para ver si podían arreglar su relación o por lo contrario darla por terminada. En sus pensamientos la preocupación por arreglar su situación de pareja había desaparecido, lo que realmente importaba no eran las constantes peleas que tenían, todo eso pasó a segundo plano por el fallecimiento de Pepe. Los recuerdos de este hombre que se fue, de imaginar que no lo encontraría mas por las calles y por lo tanto no recibiría más sus calurosos y a veces emotivos saludos habían transformado algo en él, que afectaría de forma importante a lo que tenía pensado hacer con su noviazgo, posteriormente.

Tras despedirse con cariño de la familia del difunto, David se dirigió al encuentro de su todavía novia para ver si se arreglaban del enfado, habiendo perdido ya la cuenta de los desencuentros que han tenido durante meses, que ya han hecho mucha mella en la relación.
Habían quedado en el bar de tapas dónde eran asiduos y como de costumbre, ella llegaba tarde.

Pasaban los minutos y el nerviosismo se hacía presente, vendrá… no vendrá… (pensaba él). Tardó en llegar como veinte minutos y no venía sola, llegaba acompañada por su hermana y su cuñado.

Tras un saludo frío, se dispusieron a conversar al tiempo que pidieron sus bebidas… para intentar hacer el encuentro lo más natural posible.

David, con toda la paciencia del mundo, escuchó a su novia, Amanda, escuchó a su cuñada y escuchó a su cuñado, pese a la sorpresa de lo que oía. Parece que todo estaba ya hablado, hubo un juicio, al parecer, en casa de su novia en donde el acusado era él y ya habían dado un veredicto, sin que él, prestara declaración, como si realmente solo valiese lo que su novia había contado a sus padres y hermanos sobre la discusión que días antes tuvo con él. La disposición que él tenía dio un cambio radical, acudió a la cita con la intención de arreglarse con su chica, de hacerle ver que había en la vida cosas más graves, como la pérdida inminente de un ser querido que te golpea sin previo aviso (como pudo contemplar en el caso de Pepe), cosas que realmente ya no tienen solución…
pero tras lo escuchado por ellos tres, se aventuró a pedir respeto y ya que él les escuchó, ahora le tocaba hablar.

-          Bien, ahora vais a conocer mi versión… realmente solo la habéis oído a ella y eso se ha convertido en un tópico. Tenemos problemas, peleas y en lugar de intentar solucionarlas entre nosotros ella se lo cuenta a su madre, a su padre, a su hermana, al vecino del quinto y así sucesivamente a todo el barrio  y esa no es manera de solucionar las cosas.

-          Pero eso no es malo,- respondía su cuñada- somos su familia… todo el mundo le cuenta las cosas a su familia, así se les puede dar consejo.

-          Os pido por favor que… ¡no me interrumpáis!-Espetó con energía-
En cuanto a eso que dices, querida cuñada… eso es un arma de doble filo, porque si ella le cuenta a su madre sobre las peleas que tenemos, poniéndome en el lugar del malo de la película… esa mujer me acaba odiando y si luego nos arreglamos entre nosotros, el problema dejo de tenerlo con mi novia para tenerlo con mi  suegra… ¿no crees?

-          Tienes razón, así está la suegra que a mí no me traga- asevera el cuñado-.

-          Vamos a ver, yo ya estoy cansado de la situación… al principio de la relación no teníamos problemas, éramos los más felices del mundo. Yo tenía trabajo, podía costear un cine, una cena, unas copas… llevo meses sin empleo, no tengo ingresos y mi hipoteca la están pagando mis padres, por lo tanto eso de “esto no es vida”, “no salimos a bailar”, “me tienes que regalar algo”, “más puede el que quiere, que el que puede”, “si me amas, harás…”, “no me traes esto o lo otro, porque no me quieres”…etc., etc.… todas estas quejas creo que sobran, máxime cuando ella no ha trabajado en su vida, soy su novio y no su cajero automático. Las parejas pasan por rachas, cuando hay dinero pues bien… pero si no hay se buscan alternativas.

-          Eso tampoco es así…-quiso intervenir Amanda- y nuestras discusiones no son sólo por dinero. Te cuesta hacer cosas para hacerme feliz a mí, cuando quieres a alguien, ¿Qué te cuesta hacer cosas que le hagan sentir bien? Eres egoísta, miras más por ti que por mí. Prefieres ver un partido de fútbol a estar conmigo. Desde que eres tito quieres más a tu sobrino que a mí… a tus perros los quieres más que a mí… nuestro problema es un cómputo de cosas, creo que no somos compatibles.

-          ¿Compatibles?. Nos gusta el mismo tipo de cine, de música… y hasta de comida! ¿A qué le llamas tú ser compatibles?.
Este año pasado ha sido el año de los clásicos de fútbol… ha habido hasta 5 enfrentamientos entre Barcelona y Madrid, y me los perdí todos para salir contigo… y en cuanto a tus celos ridículos, ahora resulta que si te quiero no puedo coger a mi sobrino o acariciar a mis perros en tu presencia, ¿tienes el copyright sobre mí?.

-          ¿Celos?, eso para ti, son celos…

-          Ya está bien, Amanda. ¿A qué renuncias tú por mí?.
Respeto el horario de tus novelas, cuando quieres salir con tus amigas, eliges película cuando hemos ido al cine, te he acompañado a todo lo que a ti te gusta sin rechistar, tú en cambio no eres capaz de dejarme ver un partido de fútbol.

Los cuñados escuchan atentos la discusión, van a conocer aspectos que no conocían, que Amanda omitía de sus relatos cuando contaba a su familia las discusiones que tenía con David.

-          Ahora resulta todo un sacrificio para ti estar conmigo, ¿es eso?.

-          No, no es eso…
Amanda; las veces que hemos discutido yo no le he ido con la historia a mi familia, he omitido las cosas para no cambiar a peor la relación que tienen contigo, cosa que es difícil… porque seguro que no les cuentas a tus parientes aquí presentes como discutimos todos y cada uno de los domingos en casa de mis padres cuando almorzamos allí, por ejemplo… ¡cuéntales!, cuéntales cómo te enfadas por tonterías y me insultas delante de mis padres.

-          ¿Eso haces, Amanda?- decía la cuñada-.

-          Buenooo…- se asombraba el cuñado-.

-          Sí, eso hace… y me monta escenitas de celos con los bares a tope delante de sus amigas, ¿cierto?.

-          Pero que exagerado… eso sólo fue una vez y porque dijiste que mi amiga estaba muy buena.

-          ¡Falso!. Tu amiga estaba triste, la llevaste junto con otras amigas un día que salimos… estaba afectada por haberlo dejado con su novio de toda la vida, lo único que le dije es que se animara, que era joven, guapa, inteligente y que seguro que encontraría tarde o temprano alguien que la hiciera feliz… y tú le dijiste a grito pelado como una exhalación que seguro me liaba con ella ahora que estaba libre… que vergüenza pasé… que vergüenza…

-          ¡Amanda!-exclamaba la hermana de ésta-.

-          Yo no lo recuerdo así… pero tampoco por una vez…

-          Una vez tras de otra…- argumentaba resignado David-.

La noche avanzaba entre reproches, tanto de una parte como de otra y el desenlace estaba muy cerca.

-          El tema es este, tú discutes con tus padres y me das la murga de lo malos que son contigo, discutes conmigo y la murga se la das a ellos, y así y tiro porque me toca. Hablas de tod@s y con tod@s, cuando no te bailan el agua o te dicen algo que no te gusta, todo lo bueno es como si no existiera y sólo ves lo malo… no puedo seguir así Amanda, no puedo… una pareja se compone de dos… es increi…

-          ¡Basta!, no quiero oír más… aquí os quedáis, me voy con mi marido y haced lo que queráis, ¡sois imposibles los dos!, me duele la cabeza de oíros… y ¡Amanda!, no me esperaba estas cosas de ti, lo has liado todo. Vámonos, ¡Nene!.

-          Bueno… aquí os quedáis, que os vaya bien.

Amanda vivía a unas cuantas manzanas del bar, por lo que David accedió a acompañarla, mientras seguían discutiendo…

-          Tenías que contar todo eso y dejarme mal…

-          Y lo que se ha quedado en el tintero…
¿Hablamos de tus constantes comparaciones que me haces con tus ex novios?, especialmente con el que te consentía todo… ¿sabes lo que quema eso?.

-          Otra vez con eso… no lo hago con mala intención- intentaba explicarle a su aún chico.

-          Esto es imposible, si no reconoces las cosas que tú haces mal y no pones de tu parte, no podemos arreglar nada.

-          ¿Y tú?. ¿Reconoces tú, tus cosas?.

-          ¿Acaso no las reconozco?. Reconozco que a veces soy brusco al decir las cosas, no gritó… pero suelo alzar la voz cuando hablo, soy terco como yo solo… ¿sigo?, yo sé que tengo muchos defectos… pero tú actúas como si no tuvieras ninguno.

-          ¿Ves?. ¿Y por qué no cambias?. No eres cariñoso, me tratas mal…

-          ¿Cómo puedes decir eso y quedarte tan pancha?.

-          Yo necesito un hombre cariñoso, meloso, que me diga siempre cariño, cielo, amor… cuando se refiera a mí, que me de abrazos siempre, que me bese sin cesar, que no le dé pudor besarme en público… te puedo hacer una lista si quieres- entre risas-.

-          ¿Por qué no me quieres como soy?, argumentas que no soy cariñoso porque no sigo las pautas que a ti te gustaría que siguiera, a caso coger tu mano mientras caminamos o retirarte el pelo de la cara en forma de caricia, ¿no es una muestra de amor?.
      Te trato mal porque a veces te digo que no a lo que me pides… ese es tu concepto de tratar mal a alguien-asevera-.

-          Es complicado, yo creo que puede ser incompatibilidad de caracteres… lo que me pasó más o menos con mi ex, me dejó por eso, así me lo explicó.

-          Y otra vez la burra al trigo… mira yo estoy cansado de la situación, no se ya que hacer… todo lo que intento te va mal, Amanda.

-          Ya estamos en mi portal, si quieres seguimos hasta el parque para continuar hablando.

-          No, ya no. Creo que es mejor dejar las cosas así, no creo que haya más nada que hablar, no tiene sentido… siempre acabamos igual y así no se puede vivir.

-          Entonces, ¿esto es un adiós?. Muy bien, como quieras. Que te vaya bonito!.

Amanda se apresuró a entrar en su portal y David siguió su camino, aquí se terminaría la relación de ellos.

Tras llegar a su casa, David le explicó a Rosario y Antonio (sus padres) que la relación con Amanda había acabado, los padres esbozaron un “se veía venir” y abrazaron a su hijo para consolarlo. Poco después, David se apresuró a encender su portátil… quería distraerse un poco navegando por internet.

En la red social vio conectada a su hermana, Sonia, a la que le dio la noticia de la ruptura y la cual se apresuró a responderle que era algo inevitable, que “se veía venir”… a la familia de David la noticia no le sorprendía ya que fueron testigos de sus numerosas discusiones, la mayoría se producían delante de ellos… quizás por decisión expresa de Amanda.

Ensimismado en la red, David hablaba interiormente consigo mismo:

-          Pobre Pepe… su muerte me hizo pensar y mucho. Esta relación con Amanda era ya imposible, a veces el amor no es suficiente… de seguir así hubiéramos terminado por hacernos más daño.
El amor… -empezó a recordar sus comienzos con Amanda, le venían los momentos buenos que pasó con ella, incluso se emocionaba

-       Ya no tiene remedio-se decía-.

El día había sido bastante duro, el estar desempleado y que la crisis que estaba viviendo el país no ayudaba, el fallecimiento de Pepe… y ahora su ruptura, a este chico le crecerían los enanos si se dispusiera a montar un Circo en estos momentos.

Pasaban los días y con ellos iba asimilando su nueva situación, a veces cuando sonaba el móvil se le escapaba el nombre de su ex, acostumbrado a que le llamaba por la mañana, por la tarde y por la noche, se le hacía raro no tener noticias de ella así de pronto… pero la cosa iba a cambiar, pronto iba a tener noticias de su ex y no precisamente agradables.

Como de costumbre, David se levantaba por la mañana a eso de las ocho… se preparaba su taza de café, la cual tomaba frente a su portátil mirando los portales de empleo, en busca de ofertas de trabajo y al mismo tiempo ojeaba los contactos de la red social que frecuentaba. De pronto, un contacto llamó su atención… era su amiga Marina.

Marina, tiempo atrás y por petición de David, propició el encuentro con Amanda… encuentro que haría posible que empezaran a verse. David y Amanda eran amigos en común de Marina. Marina conoció a David tiempo atrás, vivían calle con calle y el hermano de esta era amigo también de él, pero con el tiempo se perdieron la pista y años después se encontraron en esta red social.

En cambio, Amanda conoció a Marina en su último año de instituto y ambas se hicieron uña y carne, incluso eligieron realizar la misma carrera universitaria.
A su vez, David y Amanda fueron compañeros de pequeños en el colegio, de ahí que David le pidiese a Marina que propiciase el encuentro con ella, tras enterarse de que eran amigas y ver la foto de Amanda estando más crecida... apareciendo la atracción de él, por ella.

-          ¡Hola!. ¿Estás ahí?.

-          ¡Sí!, ¿Qué tal?- le respondía a su amiga-.

-          Ya me enteré de que rompisteis Amanda y tú, quiero que sepas que pese a todo los dos sois mis amigos y seguiré estando para ambos, si necesitas algo… solo dilo.

-          Conociéndola, me habrá puesto fino, ¿no?-dijo, refiriéndose a Amanda.

-          Pues bueno, me contó que ella cortó la relación porque no podíais seguir así, me dijo una serie de cosas… pero claro, solamente tengo su versión.

-          ¿Qué?. Eso no es cierto… yo no quise arreglarlo, que es diferente… si alguien está harto de esta situación, soy yo.

-          David… eso no es lo que a mí me ha contado, a mí me ha dicho que no la valoras, que la tratas mal, etc…

-          Mira, no creo que sea un tema para seguir conversando por aquí. ¿Te apetece que tomemos algo mañana y hablamos del tema?. Ahora solo falta que me ponga verde con todo el mundo…

-          Yo no soy todo el mundo… hay una confianza, ¿o no?.
Bien, ven por mi casa a eso de las seis… te importa que Luis este delante o ¿prefieres que hablemos a solas?(Luis es el marido de Marina, amigo también de David… se criaron los tres prácticamente puerta con puerta).

A lo que le contestó:

-          Como quieras, es indiferente… no tengo nada que esconder, pero preferiría que no esté Luis por si digo algo que pueda incomodarte.

-          ¡Ok!. Te espero entonces, besos…

Al día siguiente y con puntualidad, como era costumbre en David, acudió a la cita.

Luis finalmente no estaba, por lo que David charló más cómodo con su amiga, más que nada porque guardaba un as en la manga, no iba a permitir que Amanda... 


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